Las preguntas más frecuentes
¿Esto tiene arreglo o siempre seré así?
No siempre serás así. Puedes cambiar. Lo que hoy te duele, te bloquea o te hace sentir “demasiado” no es tu identidad, es una respuesta aprendida. Muchas de las reacciones que desarrollamos tras experiencias difíciles o traumáticas fueron, en su momento, formas inteligentes de supervivencia. El problema es que lo que antes protegía, ahora puede limitarte. No se trata de “borrar” lo vivido, sino de que deje de doler de la misma manera y de que recuperes la sensación de control, seguridad y coherencia interna.
¿Por dónde se empieza?
Se empieza por una conversación. No tienes que tenerlo todo claro. No necesitas saber exactamente qué te pasa ni por dónde empezar. Esa es mi parte del trabajo. No comenzamos forzando recuerdos dolorosos ni removiendo más de lo que puedes sostener. Empezamos construyendo seguridad y herramientas para que el proceso sea estable y respetuoso contigo. Dar el primer paso suele ser lo más difícil. Después, el proceso se vuelve más claro.
¿Nos vamos a centrar sólo en el pasado?
En absoluto. Tratamos el pasado para facilitar el procesamiento de experiencias difíciles y que entiendas tus patrones actuales. Pero el objetivo principal es que puedas mejorar tu presente y abordar los eventos de tu vida de una manera mucho más productiva. En las sesiones siempre abordaremos tu presente y lo combinaremos con el trabajo de trauma pasado.
¿Cuánto cuesta una sesión?
El precio de cada sesión es de 65€. Si tienes alguna pregunta sobre el pago o quieres hablar sobre opciones, no dudes en ponerte en contacto conmigo.
¿Con qué frecuencia debo asistir a las sesiones?
Al principio, suelo recomendar al menos una sesión semanal para que podamos avanzar de forma constante. A medida que vayas progresando, podemos cambiar el ritmo según lo que te resulte más cómodo y efectivo.
¿Cuánto tiempo tardaré en notar cambios?
La respuesta honesta es: depende de tu historia, de tus objetivos y del ritmo al que tu sistema nervioso pueda avanzar con seguridad. No trabajo con fórmulas rápidas ni con plazos rígidos, porque cada proceso es único. Ahora bien, muchas personas empiezan a notar cambios antes de lo que imaginaban. A veces los primeros cambios no son “grandes transformaciones”, sino señales sutiles pero muy significativas. En procesos de trauma, no buscamos rapidez, sino profundidad y estabilidad. Cuando el trabajo se hace respetando el ritmo interno, los cambios no solo aparecen: se consolidan. Mi objetivo no es que dependas de la terapia indefinidamente, sino que desarrolles recursos internos para sostenerte con mayor seguridad y autonomía.
